Latinoamericanización de Europa

Hace 15 años viví en Centroamérica. Había muchas realidades que me llamaban la atención de aquellas tierras comparadas con éstas:

  • La injusticia era mayor. Conocí a gente que perdió su casa por una deuda no muy grande.
  • La desigualdad era mayor. Las leyes protegían a los poderos@s y aplastaban a los débiles. Dicen por allí que “la justicia es como la serpiente, que solo muerde al que va descalzo”.
  • La corrupción política era grande y apenas se disimulaba.
  • La sensación de falta de futuro en l@s jóvenes era enorme. Yo aconsejaba a l@s jóvenes que estudiasen y se preparasen, pero en el fondo sentía que no les iba a ayudar demasiado a encontrar un trabajo que les permitiera salir adelante.
  • Los servicios públicos (educación, salud) eran de muy escasa calidad. No por falta de motivación e interés de sus profesionales, sino por falta de medios.
  • El Estado estaba realmente controlado por poderes fácticos: Oligarquía, Iglesia…
  • La Deuda Externa era enorme. Consecuentemente buena parte de los presupuestos públicos se usaban para pagarla.
  • La dependencia del exterior era tan grande que los estados estaban de facto intervenidos por las instituciones financieras internacionales (BM, FMI…) que imponían  muy severos programas de ajuste estructural (ESAF, ESAF II…)

 

Ante esta realidad, yo sacaba pecho en mi interior, analizando lo bien que estábamos en Europa, con una democracia sólidamente afincada, con un estado de derecho que garantizaba los derechos individuales y colectivos, con un estado del bienestar que ofrecía servicios públicos de calidad para tod@s.

Ahora asisto con preocupación a que las realidades de ambos lados del océano cada vez son menos dispares. Y me preocupo aún más cuando pienso en otras cosas, que allí había y que quizás estén por llegar:

La creciente brecha entre los que tienen y los que no tienen produjo:

  • Que l@s que no tienen, al no tener nada que perder, traten de tomar de l@s que tienen.
  • Que l@s que tienen, por miedo a l@s que no tienen, se vayan aislando y protegiendo con muros, alarmas, guardias de seguridad, armas…
  • Que como consecuencia de esta desigualdad la violencia crezca.
  • Que como consecuencia de esta violencia, el Estado se vea justificado a incrementar la represión, a restringir los derechos…

Ese es el camino que yo vi. ¿Seremos capaces de alterar este rumbo?

Oskar Saiz

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